• Las Huelgas del Manzanares


    Duro y complicado recorrido por las Huelgas del Río Manzanares, visitando molinos harineros, batanes y puentes medievales, por senderos trialeros en un continuo sube y baja, incluso empujabike por ladera (provocado por el cierre del camino por la valla de una finca).


    Datos técnicos:
    Distancia total:33,919 KmColada de los Gallegos:16,9 %
    Desn. de subida acumulado:588 mPista de Tierra:35,7 %
    Desn. de bajada acumulado:589.54 mCamino:18,3 %
    Altura máxima:799.79 mSendero:28,3 %
    Altura mínima:532.54 mCampo a través:0,8 %
    Desniveles:
    Subida:41,07 %Llano:19,11 %Bajada:39,82 %

    Grado de Dificultad: Difícil
    IBP 32

    Tipo de terreno:

    Suelo silíceo con algunos afloramientos graníticos, arena y materiales detríticos con poca presencia de materia orgánica, bastante permeable.

    Senderos de tierra con algunas rocas de granito, trialeros, permeables. La Colada de los Gallegos, camino con tramos empinados, con arena, roto y pedregoso e incluso con grandes rocas.


    Descripción del recorrido:

    Salimos de Colmenar Viejo hacia el Oeste por el Camino de Santiago, bajando por la Colada de los Gallegos hasta el Puente del Batan.

    La Colada de los Gallegos, también llamado Camino del Cencerrero, es un precioso camino con subidas y bajadas, en algunas zonas sendero estrecho bastante complicado, muy erosionado y trialero con grandes rocas y lanchas de granito, en otras amplia cañada. Bordeado por muros de piedra que delimitan los pastizales ganaderos de Colmenar, está salpicado de encinas, enebros, sabinas, alcornoques y quejigos, y donde cruza los arroyos de la Dehesa y de Navallar con vegetación de ribera.


    Llegados al puente del Batán, y sin cruzar la carretera M-607, giramos a la izquierda para bajar hacia el Sur por el Cordel de Cantalojas comenzando la Ruta de los Molinos y Batanes por las Huelgas del Río Manzanares.

    El primer tramo se hace por un camino sendero, algo roto y rompepiernas, con continuos sube y baja, pero que permite rodar montado. Llegamos a las ruinas del Molino del Concejo, del siglo XVI, desviándonos para visitarlo.

    Continuando Río abajo se llega a la central hidráulica de Navallar en donde rodaremos sobre el Canal de Santillana y tendremos que cargar con la bici para sortear un gran roquedo. Un poco más adelante se llega a la presa y al puente del Grajal.


    Subimos a la carretera M-618 y cruzándola continuamos por encima del Canal de Santillana contemplando varios molinos, uno de ellos el de los Montoya, conectado con un batan.

    Unos cuantos metros más adelante, para nuestra sorpresa, encontramos una valla que corta el camino del canal, en anteriores ocasiones no estaba ahí, aunque ya habíamos leído comentarios de que estaban vallando la zona. No tengo muy claro si es legal, puesto que estamos en una vía pecuaria, la Colada de la Huelgas, de uso público según el catastro.

    Continuamos hacia el Sur bordeando la valla por un sendero muy estrecho y complicado y llegamos al Arroyo de Navarrosillos, bajando por una pendiente muy pronunciada y rota por escorrenteras. Cruzar el arroyo puede ser problemático en tiempos de lluvias por estar muy crecido, pero no hay otro paso a la vista.


    Cruzado el arroyo comprobamos, para nuestro disgusto, que la valla de la finca cierra el camino de salida habitual, por lo que nos toca seguir el sendero por la ladera y hacer un monte a través subiendo por una pendiente durísima para alcanzar la Colada de las Huelgas.

    Alcanzado el sendero de la vía pecuaria comienza la parte más dura de la ruta, en la que rodamos subiendo y bajando colinas, con algunos tramos empujabike por la pendiente o el suelo roto, hasta llegar al Puente de la Marmota, de mediados del S.XVIII.

    Cruzando el puente sobre el Manzanares se sube por sendero hasta alcanzar la pista de la Cañada de La Sacera, continuando la subida hasta la M-618 donde torcemos a a izquierda por el Cordel de Cerrastrillero. En este tramo se nos hizo de noche, por lo que ponemos las luces y aunque es buena pista rodamos con más prudencia.


    Llegamos al Cordel de Cantalojas y cruzando la carretera seguimos hacia el Norte hasta llegar al Puente del Batán. Aquí desandamos el trayecto por la Colada de los Gallegos, esta vez en plena oscuridad, con mucho cuidado.

    La Colada de los Gallegos es por si complicada, con la noche cerrada se hace toda una aventura. Con tiento y mucha prudencia llegamos sin incidencias a Colmenar Viejo finalizando esta dura y espectacular ruta.


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    Notas:

    “Molinos del Concejo. La construcción de este molino fue a partir de 1514, tratándose de una iniciativa del concejo de Colmenar Viejo, a través de una derrama entre su vecindario con la intención de disponer de un bien propio que le permitiera generar ingresos para satisfacer sus múltiples gastos, siguiendo la iniciativa de las aldeas de Algete y Fuente el Saz.

    Pero conocemos otro detalle importante, también se pretendía acabar con los abusos que cometían los señores propietarios de otros molinos con sus maquilas, la parte de la molienda que se queda el molinero por su trabajo, y que en esas fechas alcanzaba el celemín, mientras que, como decían los representantes del concejo, era uso, costumbre y ley que desde San Miguel, 29 de septiembre, hasta San Juan, 24 de junio, la maquila fuera de medio celemín por fanega. Obviamente, estos señores de molinos pleitearon ante el Consejo del Duque del Infantado por entender que se lesionaban sus intereses. Además de la importante información que nos ha dejado esta documentación, lo cierto es que el pleito deja entrever un importante conflicto de fondo que enfrentaba a la propia oligarquía local. Después de diversas vicisitudes, el molino pudo entrar en funcionamiento entre 1529 y 1546.”

    Fernando Colmenarejo - Molinos y Batanes de Colmenar Viejo - 1991


    “El batán (también llamado pisón) es una máquina ideada para batanar o abatanar las telas (también pieles y lana), es decir, para golpearlas. Cuando se quería que los paños tuvieran una mayor resistencia o un mayor grosor, al salir del telar se les conducía a los batanes donde recibían todo un proceso”.

    Diego Salvador Conejo